El Departamento de Estado informó que se han impuesto restricciones de visado a 26 personas en distintos países del hemisferio, sin revelar identidades ni nacionalidades. La política también puede extenderse a familiares directos, quienes quedarían inhabilitados para ingresar al territorio estadounidense.
Según el comunicado, la decisión forma parte de una estrategia más amplia orientada a frenar operaciones, inversiones o actividades vinculadas a China, Rusia o Irán, especialmente en sectores considerados estratégicos para la seguridad estadounidense.
La administración estadounidense señaló que la medida busca impedir que agentes, empresas o gobiernos alineados con estas potencias puedan realizar acciones que, a juicio de Washington, socaven la estabilidad regional, afecten intereses económicos o comprometan infraestructuras críticas, como las telecomunicaciones.
Entre las actividades penalizadas se incluyen permitir la adquisición de activos estratégicos por parte de potencias adversarias, desestabilizar esfuerzos de seguridad regional, realizar operaciones de influencia o financiar iniciativas que comprometan la soberanía democrática de los países latinoamericanos.
El Departamento de Estado afirmó que esta herramienta es clave para evitar que actores extranjeros utilicen la región como plataforma para debilitar la influencia de Estados Unidos y sus aliados en el hemisferio occidental.lc