Los resultados sugieren que reducir el consumo de este tipo de alimentos puede favorecer tanto las probabilidades de embarazo como el desarrollo del feto.
Los alimentos ultraprocesados suelen contener altos niveles de azúcares añadidos, sal, grasas saturadas y aditivos, además de ser bajos en fibra y nutrientes esenciales. Su consumo ha aumentado de forma considerable en los últimos años. La investigadora Romy Gaillard explicó que, pese a su presencia habitual en la dieta, aún se conoce poco sobre su impacto en la fertilidad y el desarrollo temprano.
El estudio incluyó a 831 mujeres y 651 hombres participantes en el programa Generation R Study Next, que sigue a parejas desde antes de la concepción y durante el crecimiento de sus hijos. Los datos fueron recogidos entre 2017 y 2021.
Los investigadores evaluaron la alimentación de los participantes mediante cuestionarios y clasificaron los productos según su nivel de procesamiento. También analizaron el tiempo necesario para lograr el embarazo, así como indicadores como la fecundabilidad y la subfertilidad.
En el caso de las mujeres, no se encontró una relación consistente entre el consumo de ultraprocesados y la probabilidad de embarazo. Sin embargo, sí se observó una asociación con un crecimiento embrionario ligeramente más lento y un menor tamaño del saco vitelino en las primeras semanas de gestación, factores que pueden estar vinculados a riesgos como aborto espontáneo o parto prematuro.
En los hombres, una mayor ingesta de estos alimentos se relacionó con una menor fertilidad y un mayor tiempo para lograr la concepción, aunque no se detectaron efectos directos en el desarrollo inicial del embrión.
Los autores subrayan que, al tratarse de un estudio observacional, se requieren más investigaciones para confirmar estos hallazgos y comprender los mecanismos implicados. No obstante, consideran que los resultados apuntan a la importancia de la alimentación de ambos progenitores en las etapas previas y tempranas del embarazo.lc