Los hallazgos publicados el 14 de febrero por los gobiernos de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos "proporcionan bases creíbles para creer lo peor, que Navalni fue sometido a una ejecución extrajudicial por parte de las autoridades rusas", señaló la experta en derechos humanos búlgara en un comunicado.
Katzarova agregó que ya poco después de la muerte del disidente, el 16 de febrero de 2024, expresó su temor a que no se había tratado de un fallecimiento por causas naturales, como defendían las autoridades rusas. Rusia no ha llevado a cabo una investigación creíble sobre su muerte bajo custodia, y se ha negado sistemáticamente a ofrecer explicaciones sobre ella, recordó la relatora.
"Tras dos años de silencio, negación y obstrucción, solo una investigación internacional independiente puede traer verdad, justicia y rendición de cuentas", afirmó. Katzarova agregó que la muerte de Navalni "es parte de una estrategia generalizada y sistemática de represión dentro de Rusia", donde, recordó, siguen en grave peligro más de 2.000 presos políticos, incluidos defensores de derechos humanos, periodistas, abogados y activistas contra la guerra.
"Las muertes bajo custodia continúan, y muchos detenidos ven amenazada su vida por negligencias médicas, torturas, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y procesos judiciales con motivación política", advirtió.lc