A inicios de año siempre sentimos ese impulso de comenzar de nuevo. Hacemos listas, planes, promesas… pero muchas veces, sin darnos cuenta, postergamos lo más importante: nuestras propias prioridades. Como mentora, y también como mujer en constante proceso, he aprendido que procrastinar no siempre es falta de tiempo; muchas veces es falta de decisión, de claridad o de valentía.
Hoy quiero hablarte desde mi experiencia y compartirte cinco acciones concretas que te ayudarán a dejar de postergar lo que realmente importa.
1. Reconoce qué estás postergando y por qué
Durante años me di cuenta de que no procrastinaba cualquier cosa, sino aquello que me confrontaba o me sacaba de la zona cómoda. El primer paso siempre es la honestidad contigo misma.
Acción: escribe hoy una sola cosa importante que llevas tiempo posponiendo y anota la razón real por la que no la has enfrentado.
2. Entiende que tus prioridades hablan de tu valor
Cuando postergas lo que es importante para ti, inconscientemente envías el mensaje de que tú puedes esperar. Aprendí que honrar mis prioridades es honrar mi valor.
Acción: agenda en tu calendario, como compromiso inamovible, una actividad que sea solo para tu crecimiento personal o espiritual.
3. Cambia la perfección por progreso
Muchas veces procrastiné esperando “el momento ideal”. La verdad es que ese momento no existe. Lo que transforma es avanzar, aunque sea con pasos pequeños.
Acción: da hoy un paso imperfecto, pero real, hacia esa meta que has estado aplazando.
4. Deja de confundir ocupación con propósito
Estar ocupada no significa estar avanzando. Yo misma tuve que aprender a distinguir entre hacer mucho y hacer lo correcto.
Acción: revisa tus actividades diarias y elimina al menos una que no aporte a tus verdaderas prioridades.
5. Decide creer en ti y actuar desde la fe
Procrastinar también es dudar de que somos capaces. Cuando decidí creer, entendí que la fe sin acción se queda estancada.
Acción: declara en voz alta: “Hoy elijo avanzar, aunque tenga miedo” y actúa en coherencia con esa declaración.
Este inicio de año no se trata de hacer más, sino de hacer lo que importa. Dejar de procrastinar tus prioridades es un acto de respeto, de fe y de amor propio. Cuando te eliges, todo comienza a alinearse.
Escrito por:
Lolita Suárez.
Capacitación corporativa
Acompañante y Mentora de Inteligencia Emocional.
Life-Coach.
@Lolitasuarezcoachoficial