Durante un acto en Lisboa junto al primer ministro portugués, Luís Montenegro, Lula subrayó que Brasil no pretende alinearse con ningún bloque de poder y que su estrategia es mantener relaciones equilibradas con China, Estados Unidos, Rusia, Francia y otros socios globales.
“No estamos a favor de una segunda Guerra Fría. Queremos tener relación con China, con Estados Unidos, con Rusia, con Francia, con todo el mundo, sin preferencia. Lo que queremos es multilateralismo, armonía y mucha paz para poder negociar”, expresó el mandatario brasileño.
Lula destacó que parte de los proyectos que Brasil negocia con la Unión Europea podrían desarrollarse en Portugal, lo que —según dijo— permitiría construir una alianza más sólida y beneficiosa para ambas partes. El presidente insistió en que su objetivo no es que Portugal sea solo una “puerta de entrada” al mercado europeo, sino un socio estratégico en la construcción de acuerdos económicos y productivos.
Las declaraciones de Lula se producen en un escenario internacional marcado por tensiones entre grandes potencias y debates sobre la reconfiguración del orden global. Brasil, que históricamente ha defendido una política exterior autónoma, busca reforzar su papel como actor no alineado, promotor del diálogo, la paz y la cooperación multilateral. El mandatario también hizo referencia a declaraciones recientes del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre conflictos internacionales, señalando la importancia de evitar narrativas que alimenten divisiones globales.lc