Los soldados, que integran la más reciente promoción militar, juraron lealtad a la Constitución y se comprometieron a “servir y defender” a la nación. Según el Ministerio de Defensa, la formación incluyó entrenamiento táctico, disciplina militar y módulos sobre derechos humanos, igualdad de género y protección civil, con el objetivo de fortalecer una institución que busca recuperar capacidades tras años de debilitamiento.
Las autoridades informaron que esta graduación forma parte de un plan más amplio para aumentar el número de efectivos y elevar el nivel de especialización del Ejército. En los próximos días se prevé la incorporación de 1.200 nuevos soldados, apoyados por la apertura de tres oficinas de reclutamiento en distintas regiones del país.
Mientras el Ejército refuerza su estructura, la Policía Nacional de Haití (PNH) continúa enfrentando a las bandas que controlan amplias zonas del territorio. La institución confirmó que al menos 10 presuntos miembros de la coalición criminal Viv Ansanm fueron abatidos durante una operación en la localidad de Seguin, en el departamento del Sur, un área que había logrado mantenerse fuera del dominio de los grupos armados.
La PNH aseguró que la situación está “bajo control” y que se recuperaron tres armas de fuego, aunque las unidades permanecen desplegadas para evitar represalias.
En paralelo, en la Plaine du Cul-de-Sac, al norte de Puerto Príncipe, dos coaliciones rivales continúan enfrentándose por el control territorial, lo que ha provocado el desplazamiento de cientos de personas. Empresas instaladas en la zona, como la productora de licores Rhum Barbancourt, reportaron daños en plantaciones de caña de azúcar debido a los incendios provocados por los enfrentamientos.
La organización Collectif Défenseurs Plus denunció que la situación actual agrava la crisis humanitaria y aumenta el número de personas desplazadas, exigiendo a las autoridades medidas urgentes para garantizar la protección de la población civil y asistencia inmediata a las comunidades afectadas.
La combinación de violencia armada, desplazamientos masivos y debilitamiento institucional mantiene a Haití en un escenario de alta fragilidad, mientras el país intenta reconstruir sus capacidades de seguridad y recuperar el control territorial.lc