La propiedad nació del sueño del cineasta dominicano Fernando Báez, quien deseaba recrear en Jarabacoa los momentos felices de su infancia. Tras encontrar el terreno ideal, compartió con entusiasmo su hallazgo con su esposa, María Cordero —conocida artísticamente como María María—, quien además es arquitecta. Ella asumió el diseño de la casa, creando un espacio amplio y funcional para su familia de seis hijos y sus parientes cercanos.
El resultado fue una residencia concebida para la convivencia y el descanso, con áreas abiertas que permiten disfrutar de la visibilidad hacia el entorno natural. Desde el patio, los visitantes pueden contemplar un paisaje de montañas que se vuelve especialmente impresionante al amanecer, un escenario que muchos describen como un verdadero refugio espiritual.
Aunque Fernando Báez ya no está presente, la hacienda continúa siendo un punto de encuentro para sus hijos y descendientes. Para quienes deciden hospedarse, el lugar ofrece múltiples opciones de disfrute: piscina, áreas de recreación infantil, espacios para juegos como ping pong y billar, una sala con chimenea para los días fríos y una habitación principal con jacuzzi y vistas al exterior. La propiedad tiene capacidad para 22 personas, lo que la convierte en un destino ideal para grupos y familias.
Más que un alojamiento, Hacienda Unicornio representa un espacio para desconectarse del ritmo acelerado de la ciudad, reencontrarse con la naturaleza y vivir una experiencia de descanso profundo. Concebida con amor, transmite esa energía a quienes la visitan, convirtiéndose en un lugar perfecto para quienes buscan paz, contemplación y un ambiente que se siente como hogar.lc