El paso de buques por el estrecho, clave para la exportación de petróleo y otras materias primas, es una condición esencial de la tregua. Sin embargo, agencias como Fars e IRNA reportaron que los movimientos se han detenido, atribuyendo la decisión a los recientes ataques israelíes en Líbano.
En las últimas horas, Israel lanzó una oleada masiva de ataques aéreos en Beirut y otras zonas del sur y este del Líbano, con más de 100 objetivos militares de Hezbolá. Los ataques han dejado al menos 180 muertos y más de 1.100 heridos, según cifras oficiales libanesas, mientras que hospitales y equipos de emergencia enfrentan saturación y colapso.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que los ataques no forman parte del alto el fuego entre EE.UU. e Irán y advirtió que Israel podría reanudar operaciones contra Irán si lo considera necesario.
Desde Teherán, el ministro de Exteriores Seyed Abbas Araghchi afirmó que EE.UU. debe elegir entre respetar el alto el fuego o continuar la guerra “a través de Israel”. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que cualquier ataque a Hezbolá será considerado un ataque directo a Irán, anunciando que se prepara una respuesta contundente.
La ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja y Amnistía Internacional han condenado los ataques israelíes, calificando la situación de devastadora y llamando a proteger a la población civil.
El reciente cierre del estrecho de Ormuz y los ataques en Líbano ponen en duda la viabilidad del alto el fuego. Mientras EE.UU. defiende que el paso de buques se mantiene y que las acusaciones iraníes son infundadas, Teherán asegura que se han violado cláusulas clave del acuerdo.
En Beirut, la devastación deja un panorama humanitario crítico: edificios destruidos, familias desplazadas y cientos de desaparecidos. Los residentes se encuentran atrapados entre la escalada militar y la limitada capacidad de protección civil. El alto el fuego entre EEUU e Irán, que parecía una ventana para reducir la violencia, se enfrenta a un escenario de creciente tensión, donde los conflictos colaterales en Líbano y las amenazas sobre el estrecho de Ormuz amenazan con desbordar la tregua. La región se mantiene en un delicado equilibrio, mientras actores internacionales y locales evalúan los próximos pasos en medio de la crisis humanitaria.lc