Fiel a su estilo conceptual, Martín Omar reinterpreta la Semana Santa colocando en el centro el plato más emblemático de la temporada: las habichuelas con dulce. Rompiendo la secuencia clásica del menú, la velada inicia con este símbolo culinario servido en un cáliz de cristal, otorgándole un carácter solemne y ceremonial. La entrada se acompaña de una galleta de leche artesanal, horneada en casa y troquelada con la forma de una hostia, un gesto que combina técnica, respeto cultural y narrativa gastronómica.
La propuesta continúa con ingredientes que desafían el paladar convencional y que forman parte de la identidad botánica del país. Entre ellos destaca la jagua, fruto de herencia taína utilizado para sazonar y curar una pieza de carne, aportando matices terrosos y profundos poco explorados en la alta cocina contemporánea. El menú incluye además un maridaje de autor basado en un cold brew de nibs de cacao e hibiscus, aromatizado con malagueta, que funciona como puente entre los sabores intensos de la carne y el dulzor sagrado de la galleta de leche. Incluso el palo de Brasil, base de la tradicional mamajuana, se incorpora como astilla aromática, demostrando la versatilidad de la botánica dominicana en manos del chef.
La experiencia de Semana Santa en “El Patio de Martín Omar” no se concibe como un restaurante, sino como la casa del chef, donde la hospitalidad íntima y la técnica culinaria conviven en equilibrio. Con una sola mesa privada, la propuesta está diseñada para quienes buscan el lujo de lo auténtico, la profundidad de la narrativa gastronómica y una conexión directa con la esencia dominicana, lejos del ruido urbano y de los circuitos comerciales tradicionales.lc