León XIV subrayó que estos tiempos de Semana Santa reviven el memorial de la victoria de Cristo sobre la muerte, y que sus raíces se hunden en “el primer fracaso de la humanidad”, extendiéndose a lo largo de los siglos como un camino de reconciliación y gracia. “El hombre puede matar el cuerpo, pero la vida del Dios del amor es vida eterna”, afirmó.
El papa lamentó que en la actualidad persistan “sepulcros que abrir”, representados por la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor, así como por sus consecuencias: conflictos armados, injusticias y rupturas entre naciones. “¡No dejemos que nos paralicen!”, pidió con énfasis, destacando el ejemplo de quienes, a lo largo de la historia, han removido esas “piedras” incluso a costa de su vida.
Esta fue la primera Vigilia Pascual presidida por León XIV desde su elección, en una ceremonia que comenzó con la basílica completamente a oscuras para el rito del fuego nuevo y el encendido del cirio pascual. En un gesto cargado de simbolismo, el pontífice marcó la vela con las letras griegas alfa y omega, signo de que Dios es el principio y el fin.lc