La chipa, un panecillo de origen guaraní elaborado con almidón de yuca o mandioca, harina de maíz, grasa de cerdo, jugo de naranja y queso, se convierte en un alimento esencial durante esta época, cuando las familias preparan grandes cantidades para su consumo durante la Semana Santa, que se caracteriza por la abstinencia de carnes. “La chipa es el pan nuestro de cada día, que sacia, puede reemplazar a cualquier tipo de comida porque este es un pan nutritivo que tiene grasa, queso, leche, huevo”, explicó Clemente Cáceres, promotor cultural de la Municipalidad de Asunción.
En el mirador Punta Karapá del barrio, se utilizó un 'tatakua', un horno comunal de barro alimentado a leña, para cocinar las chipas mestizas, que combinan ingredientes modernos como huevos o grasa de cerdo, resultado del mestizaje entre la cultura guaraní y española. Cáceres destacó que estas chipas pueden conservarse hasta una semana después de su elaboración.
El promotor cultural también recordó que los sacerdotes franciscanos y dominicos que llegaron a Asunción durante los primeros años de su fundación impulsaron esta tradición, instruyendo a los guaraníes para que prepararan grandes cantidades de comida antes de la Semana Santa, cuando no se podía consumir carne.
El Chipa Apo no solo refleja la riqueza gastronómica de Paraguay, sino también su historia de mestizaje cultural y religioso, y su importancia social como tradición que une a familias y comunidades en torno a la cocina y la identidad nacional.
Recientemente, el Gobierno paraguayo inició los trámites para postular a la chipa a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, reconociendo su valor cultural y su papel en la identidad del país.lc