Durante el acto central en Plaza de Mayo, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo recordaron que fueron 30.000 desaparecidos y reiteraron: “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”. El reclamo incluyó críticas al gobierno del presidente Javier Milei, acusado de intentar modificar el discurso oficial sobre ese período histórico.
Los manifestantes recorrieron las calles de manera pacífica, portando pancartas, camisetas y pañuelos con mensajes en memoria de las víctimas. Entre las consignas, se escucharon expresiones como “Milei, basura, vos sos la dictadura”.
La marcha de este 24 de marzo también sirvió como plataforma para distintos reclamos políticos y sociales: según el documento leído en el escenario, el partido oficialista La Libertad Avanza profundiza la dependencia de Estados Unidos y cuestiona la soberanía nacional.
Participaron figuras destacadas de la política, la cultura y los derechos humanos, incluyendo Sergio Massa, Axel Kicillof, Lali Espósito y Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz en 1980.
Organismos de derechos humanos denunciaron además recortes presupuestarios que afectan los programas de búsqueda e identificación de personas desaparecidas y de hijos apropiados por militares durante la dictadura.
El gobierno difundió un video institucional que minimizó los crímenes cometidos por los militares y planteó la necesidad de una “memoria completa”, incluyendo los hechos violentos cometidos por grupos guerrilleros de la época. Esto fue repudiado por las Madres y Abuelas, quienes lo calificaron de negacionista y reivindicador del terrorismo de Estado.
La Plaza de Mayo se convirtió en un espacio de memoria intergeneracional: artistas realizaron intervenciones, danzas y actuaciones musicales, mientras familias enteras, incluidos niños y adolescentes, participaron de la marcha.
Entre ellos, Jerónimo Laurenzi, acompañado de su hijo Francisco, de cinco años, destacó: “Es muy importante en estos 50 años venir a la plaza para acordarnos de lo que pasó, en un mundo que se va a la basura, cuando vuelven ideas horribles”.
La movilización se consolidó como un recordatorio del compromiso social y político por la memoria, la verdad y la justicia, manteniendo viva la exigencia de conocer el paradero de los desaparecidos de la dictadura.lc