La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, recordó que los manifestantes de Sharpeville no acudieron armados, sino con convicción, buscando reivindicar su dignidad. La conmemoración anual, señaló, demuestra que el racismo sigue presente en todo el mundo, ya sea de manera explícita y agresiva o de forma silenciosa y encubierta, en la burocracia o en lo cotidiano. Sus efectos, afirmó, trascienden a los individuos y afectan a la sociedad en general.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, enfatizó que el racismo perjudica a todos, al persistir como herencia de la esclavitud, el colonialismo y la opresión, y al alimentar desigualdades económicas, sociales y políticas. Subrayó que algunas soluciones se ven debilitadas mientras ciertos gobiernos desmantelan políticas antirracistas y líderes intentan reescribir la historia. También alertó sobre la normalización del odio y la xenofobia en plataformas digitales y discursos políticos, que pueden escalar rápidamente hacia la violencia y la injusticia. La solidaridad entre gobiernos, instituciones, empresas y comunidades, afirmó, es clave para proteger la dignidad, la justicia, la igualdad y los derechos humanos de todas las personas.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, resaltó que la historia muestra que los movimientos por la igualdad no pueden ser detenidos. Citó ejemplos como Sharpeville, Ruby Bridges, Ana Paula Gomes de Oliveira y el reverendo Jesse Jackson, cuya lucha por los derechos civiles y la justicia ha cambiado el mundo. Según Türk, la sociedad debe mantener un esfuerzo constante para salvaguardar y avanzar en ese progreso, garantizando justicia y respeto a los derechos humanos.
El funcionario enfatizó la importancia de la voluntad política para aplicar leyes que combatan la discriminación racial y el odio, reforzando la rendición de cuentas. Ser antirracista, afirmó, significa estar del lado de los derechos humanos y la justicia, no de un grupo contra otro. El profesor estadounidense Justin Hansford recordó su experiencia marchando por la justicia racial y honró a los 69 mártires de Sharpeville, cuyo sacrificio sigue inspirando la lucha por la democracia y la igualdad. Su valentía demuestra que el mundo seguirá observando hasta que la justicia racial deje de ser una promesa y se convierta en realidad.lc
Con información de Naciones Unidas.