El corte eléctrico ocurre en un contexto de profunda crisis energética, agravada desde finales de 2024 y especialmente en los últimos tres meses por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, que ha limitado severamente la disponibilidad de diésel y fueloil para la generación eléctrica. Esta situación ha paralizado sectores clave de la economía y ha incrementado el malestar social, detonando protestas recientes en La Habana y Morón.
Un sistema frágil y sin combustible
La restauración del SEN es un proceso lento que requiere iniciar la generación con fuentes de arranque sencillo —solar, hidroeléctrica y motores de respaldo— para energizar pequeñas áreas y, posteriormente, las centrales termoeléctricas, responsables del 40 % de la generación nacional. Sin embargo, la falta de combustible complica este procedimiento.
Nueve de las 16 unidades termoeléctricas estaban fuera de servicio por averías o mantenimiento incluso antes del colapso, y el Gobierno había anticipado apagones prolongados durante toda la jornada, con hasta 62 % del país sin electricidad en las horas de mayor demanda.
Un terremoto agrava la emergencia
La madrugada del martes, mientras el país seguía a oscuras, un terremoto de magnitud entre 5,8 y 6,0 sacudió el oriente cubano, coincidiendo con el apagón nacional. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ubicó el epicentro a 49 km al sur-suroeste de Punta de Maisí, mientras que el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) reportó una magnitud de 6,0 a 37 km al sureste de Imías.
El sismo fue perceptible en Guantánamo y Santiago de Cuba, aunque el USGS clasificó el riesgo de daños como “bajo”. Más de nueve millones de personas quedaron sin electricidad, telefonía e internet en todo el país durante las primeras horas de la emergencia. El restablecimiento del servicio avanza de forma gradual, pero la mayoría del país continúa sin luz, según reportes de AFP y EFE. La combinación del apagón, la escasez de combustible, la fragilidad del sistema eléctrico y el sismo ha profundizado el descontento social, que ya venía en aumento por los continuos cortes y la crisis económica generalizada.
Las autoridades energéticas han advertido que energizar las termoeléctricas sin diésel será un desafío mayor que en apagones anteriores, lo que podría prolongar la recuperación del sistema.lc