En su informe mensual publicado este jueves 12 de marzo de 2026, la AIE detalla que el recorte se distribuye entre 8 mb/d de crudo y 2 mb/d de derivados del petróleo. Antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz circulaban 15 mb/d de crudo y 5 mb/d de derivados, representando aproximadamente el 20 % del suministro mundial. Actualmente, los flujos se han reducido a menos del 10 % de sus niveles previos.
Para sortear el estrecho de Ormuz, se han evaluado rutas alternativas mediante oleoductos: uno en Arabia Saudita, entre Abqaiq y el puerto de Yanbu, y otro en Emiratos Árabes Unidos, entre Habshan y Fujairah. Su capacidad total es de 7 mb/d y 1,5 mb/d, respectivamente, aunque aún están expuestos a posibles ataques.
Otras rutas, como el oleoducto del Kurdistán iraquí al puerto turco de Ceyhan o la terminal de Jask en Irán, presentan limitaciones técnicas y de seguridad que dificultan su utilización inmediata.
La AIE señala que el 90 % del petróleo que pasaba por el estrecho se destinaba al mercado asiático, mientras Europa recibía un 4 % y Estados Unidos un 3 %. Los principales compradores eran:
China: 37 % del crudo (5,2 mb/d)
India: 14 % (2,1 mb/d)
Corea del Sur y Japón: 12 % cada uno (1,7 mb/d)
En términos de dependencia, el petróleo afectado representaba el 50 % de las importaciones de China, 40 % para India, 62 % para Corea del Sur y 77 % para Japón.
Para mitigar la crisis, los 32 países miembros de la AIE anunciaron la liberación de hasta 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, lo que equivale a una tercera parte de sus existencias. Sin embargo, la agencia advierte que se trata de una solución temporal, dado que el impacto final dependerá de la intensidad de los ataques y de la duración de la interrupción del tráfico en Ormuz.
A pesar de ello, los inventarios mundiales de petróleo se encontraban en su nivel máximo desde febrero de 2021, con 8.210 millones de barriles, la mitad de ellos en países de la OCDE y con China concentrando el 15 % de las reservas globales.lc