En un contexto donde la República Dominicana fortalece su posicionamiento como destino turístico global, la fundación destacó que la conservación científica es un pilar esencial para el bienestar de las comunidades y la sostenibilidad del sector. Bajo esta visión, Eco-Bahía monitoreó más de 45 kilómetros de costa, garantizando la protección de la fauna y la salud de las playas para las futuras generaciones.
Uno de los avances más relevantes del año fue la reducción drástica del saqueo de nidos de tortugas marinas en zonas críticas como la Bahía Escocesa, en la costa noreste. Gracias a una alianza estratégica con AERODOM, el índice de saqueo pasó de un alarmante 89% en 2024 a 29.6% en 2025, permitiendo un éxito de emergencia del 96.1%. La fundación también incorporó tecnologías de vanguardia, como el uso de drones para monitorear manatíes antillanos en los arrecifes de El Portillo, Samaná, y formalizó su integración a la Red Nacional de Tortugas Marinas mediante un Memorándum de Entendimiento.
La gestión ambiental incluyó además acciones contundentes contra especies invasoras y a favor de la restauración ecológica. En 2025 se extrajeron 44,022 ejemplares de caracol gigante africano, se eliminaron 75,000 m² de flora invasora y se produjeron 1,751 plantas nativas, de las cuales cerca de 2,000 árboles —incluyendo Rosa de Bayahíbe y Caoba Criolla— fueron sembrados en áreas prioritarias. Estas iniciativas se fortalecieron con acuerdos clave junto al Jardín Botánico Nacional y el Ministerio de Medio Ambiente.
El componente educativo también marcó un año de impacto. Eco-Bahía alcanzó a 8,971 personas, entre ellas 3,496 colaboradores del sector turístico y 3,603 niños y jóvenes mediante programas como Aeropeques y Corito Verde. Para Alex Matas, director de la fundación, estos logros reflejan un compromiso profundo con la formación de una ciudadanía ambientalmente consciente:
“Estamos cultivando una nueva generación de ciudadanos. La armonía entre el progreso humano y la vida silvestre es el camino hacia una República Dominicana más próspera y resiliente”. Con este balance, la Fundación Eco-Bahía reafirma su liderazgo en turismo responsable, demostrando que la conservación de la biodiversidad y el desarrollo económico pueden avanzar de manera conjunta y sostenible.lc