Organismos internacionales han expresado preocupación. El Coordinador Residente de la ONU en Cuba advirtió sobre el riesgo de una “crisis humanitaria”, y el alto comisionado para los derechos humanos señaló que el bloqueo está empujando al país “al borde del colapso”. La falta de combustible también ha obligado a grandes empresas extranjeras, como las hoteleras españolas y la minera canadiense Sherritt, a suspender operaciones.
En paralelo, varios países han comenzado a enviar ayuda humanitaria, con México liderando los envíos de alimentos. Estados Unidos, por su parte, ha autorizado medidas que permiten la entrada limitada de combustible para el sector privado, lo que ha facilitado la llegada de los primeros isotanques importados por pequeñas empresas cubanas. Este escenario coincide con reportes de contactos discretos entre funcionarios estadounidenses y un familiar de Raúl Castro, aunque sin confirmación oficial por parte del Gobierno cubano.
La tensión aumentó tras un incidente en el que la Guardia Fronteriza cubana abatió a cuatro personas que viajaban en una lancha rápida procedente de Florida, calificado por La Habana como un intento de infiltración con fines terroristas. Aunque el hecho podría haber escalado la crisis, Washington reaccionó con cautela y pidió aclarar lo ocurrido. Analistas consideran que, pese a los rumores de diálogo, no hay garantías de que se abra una negociación formal ni de que disminuya la presión sobre la isla.lc