Según un informe reciente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el conflicto ha dejado hasta 1,8 millones de bajas militares entre ambos bandos. Rusia habría sufrido alrededor de 1,2 millones de bajas, incluidas hasta 325.000 muertes, lo que representaría el mayor número de pérdidas militares para una potencia importante desde mediados del siglo XX. Ucrania, por su parte, acumularía entre 500.000 y 600.000 bajas, con hasta 140.000 soldados muertos, aunque el presidente Volodimir Zelensky ha reconocido que muchos combatientes siguen desaparecidos. La ONU estima además que casi 15.000 civiles han muerto y que millones de personas han sido desplazadas dentro y fuera del país.
La falta de datos oficiales actualizados por parte de Moscú y Kiev dificulta cualquier verificación independiente, pero las cifras disponibles reflejan la magnitud del desgaste. Los ataques aéreos rusos han dejado a numerosas ciudades ucranianas con cortes prolongados de electricidad y agua, mientras que la infraestructura crítica ha sido blanco constante de bombardeos. En paralelo, las fuerzas ucranianas han resistido con apoyo internacional, pero sin lograr avances decisivos que modifiquen el curso de la guerra.
En el terreno diplomático, Estados Unidos ha intentado mediar entre ambas partes como parte de una campaña de paz impulsada por la administración Trump durante el último año. Sin embargo, las conversaciones se han estancado ante la falta de consenso sobre cuestiones clave: el futuro de los territorios ocupados por Rusia, las garantías de seguridad para Ucrania y el marco político que podría permitir un alto el fuego duradero. Las delegaciones de Moscú y Kiev han mantenido contactos, pero sin avances concretos.
Mientras tanto, el conflicto continúa transformando el panorama estratégico europeo. La OTAN ha reforzado su presencia en el flanco oriental, varios países han incrementado su gasto militar y la dependencia energética de Rusia se ha reducido drásticamente. Aun así, la guerra sigue sin un horizonte claro de negociación, y los analistas coinciden en que el quinto año del conflicto podría profundizar aún más el desgaste humano, económico y militar de ambas naciones.lc