Según la Secretaría de la Defensa Nacional, El Mencho, de 59 años, murió mientras era trasladado vía aérea a Ciudad de México, después de un enfrentamiento en el que murieron siete presuntos integrantes del CJNG y dos más fueron detenidos. Las fuerzas federales aseguraron armamento de alto poder, vehículos blindados y lanzacohetes. La reacción del cártel fue inmediata: se registraron “narcobloqueos” en Jalisco y estados vecinos, lo que llevó a activar el “código rojo”, suspender clases presenciales, detener el transporte público y cancelar vuelos en destinos turísticos como Puerto Vallarta.
La violencia se extendió rápidamente a Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Aguascalientes, Tamaulipas, Baja California, Guerrero, Quintana Roo y otras entidades, donde se reportaron incendios, ataques a negocios —incluyendo sucursales del Banco del Bienestar— y enfrentamientos aislados. Hasta el momento, las autoridades han confirmado al menos 11 muertos, entre ellos cuatro presuntos sicarios abatidos en Michoacán, además de 22 detenidos en distintos estados. Las clases han sido suspendidas en ocho entidades, mientras que universidades como la UNAM anunciaron flexibilidad ante problemas de movilidad.
En Ciudad de México, el cuerpo de Oseguera fue trasladado bajo fuerte resguardo desde el hangar de la Fiscalía General de la República hacia los servicios forenses, donde se realizan pruebas de identificación. La presidenta Claudia Sheinbaum llamó a la población a mantenerse informada y conservar la calma, al tiempo que reconoció la labor de las fuerzas armadas en el operativo. La Casa Blanca, por su parte, confirmó que la acción contó con “información complementaria” en el marco de la cooperación bilateral.
La muerte de El Mencho ocurre en un momento de alta tensión entre México y Estados Unidos, luego de que Washington catalogara al CJNG como organización terrorista y ofreciera hasta 15 millones de dólares por información que permitiera capturar a su líder. Bajo su mando, el cártel se expandió por buena parte del territorio mexicano y consolidó rutas clave para el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos, lo que lo convirtió en uno de los criminales más buscados por ambos gobiernos. La magnitud de la reacción violenta tras su muerte evidencia el alcance de la organización y los desafíos de seguridad que enfrenta el país.lc