Los representantes sindicales señalan que la reducción de horas ya está contemplada en el proyecto de reforma laboral depositado en octubre de 2024, por lo que consideran que retomar el tema ahora desvía la atención del proceso legislativo. Aun así, reconocen que el país aún no reúne todas las condiciones para implementar el cambio, debido a factores económicos y operativos que deben evaluarse con mayor profundidad.
Mientras los sindicatos se preparan para exigir la aprobación de un nuevo Código de Trabajo mediante movilizaciones, la propuesta ha generado reacciones divididas. Empleados públicos y privados ven con buenos ojos la posibilidad de trabajar menos horas, asegurando que aumentaría su motivación y bienestar. En contraste, la cúpula empresarial insiste en que no es el momento para abrir este debate, argumentando que la prioridad debe ser sostener el crecimiento económico y proteger el empleo formal.
La iniciativa también plantea la incorporación de nuevas tecnologías y esquemas laborales modernos, con el objetivo de equilibrar los intereses de trabajadores y empleadores en un mercado en constante transformación.lc