El balón destaca por una base metálica púrpura con acabado camaleónico, cuya tonalidad cambia según la luz y el movimiento. Sobre este fondo, los paneles en forma de estrella se mantienen en blanco, mientras que los espacios intermedios incorporan gráficos inspirados en el Art Nouveau y en las formas fluidas de los puentes y ríos que caracterizan la capital húngara. Entre los elementos locales integrados en el diseño figuran representaciones del león y el dragón, símbolos tradicionales de fuerza y protección.
Para garantizar la visibilidad en el campo, los logotipos de la UEFA y Adidas aparecen en un tono amarillo intenso que contrasta con la paleta púrpura. Más allá de su estética, el balón incorpora tecnología de termosellado sin costuras, lo que asegura una trayectoria estable, control preciso y mínima absorción de agua, cumpliendo con los estándares de rendimiento exigidos en la élite del fútbol europeo.lc