San Valentín fue un sacerdote cristiano que vivió en Roma durante el siglo III, bajo el gobierno del emperador Claudio II. En ese período, el cristianismo era perseguido y las prácticas religiosas estaban estrictamente vigiladas. De acuerdo con registros históricos de la Iglesia, Valentín fue martirizado alrededor del año 269 d.C. por defender su fe y desobedecer órdenes imperiales.
Una de las versiones más difundidas señala que Claudio II prohibió el matrimonio entre jóvenes, convencido de que los soldados solteros eran más fuertes y rendían mejor en el ejército. Valentín, en desacuerdo con esta medida, comenzó a casar en secreto a parejas enamoradas, lo que lo convirtió en un defensor del amor y la unión matrimonial. Esta acción desafiante lo llevó a ser arrestado y posteriormente ejecutado.
Con el paso del tiempo, varias historias se sumaron a la figura del santo, reforzando su vínculo con el amor:
Los matrimonios clandestinos: La tradición más conocida afirma que Valentín arriesgó su vida para unir a jóvenes enamorados, convirtiéndose en protector de las parejas.
La carta “De tu Valentín”: Una leyenda medieval cuenta que, antes de su ejecución, el sacerdote escribió una carta a la hija de su carcelero —a quien habría curado de ceguera— firmada como “Tu Valentín”. Este gesto habría inspirado la costumbre de enviar mensajes de amor en su día.
Milagros atribuidos: Diversas tradiciones le adjudican curaciones y actos de compasión, reforzando su imagen de figura bondadosa y cercana a quienes sufrían.
Aunque no todas estas historias están documentadas, su transmisión oral consolidó la figura de San Valentín como símbolo de amor, entrega y sacrificio.
Aunque la Iglesia celebra la festividad de San Valentín desde la Antigüedad, la asociación directa con el amor romántico surgió siglos después. Durante la Edad Media, especialmente en Inglaterra y Francia, poetas y escritores comenzaron a vincular el 14 de febrero con el inicio del apareamiento de las aves, interpretándolo como un día propicio para expresar sentimientos amorosos.
Autores como Geoffrey Chaucer y otros trovadores medievales ayudaron a popularizar la idea de que San Valentín era el patrono de los enamorados. Con el tiempo, esta tradición se expandió por Europa y, más tarde, por el resto del mundo. El Día de San Valentín es una celebración global que inspira intercambios de cartas, flores, regalos y gestos de afecto entre parejas, amigos y familiares.
San Valentín fue un sacerdote y mártir cuya historia trascendió los límites de la religión para convertirse en un símbolo universal del amor. Entre hechos históricos y leyendas, su figura dio origen a una de las celebraciones más populares del mundo, uniendo tradición, romanticismo y cultura en torno al afecto humano.lc