Según cifras de ONG nacionales, más de 700 presos políticos permanecen detenidos en centros de reclusión civiles y militares. Sin embargo, solo un número reducido ha sido excarcelado desde el inicio de la transición, pese a que Washington ha insistido en que la liberación masiva de detenidos es un requisito clave para avanzar en acuerdos económicos y de cooperación.
Una transición con promesas, pero con pocas liberaciones
El Gobierno interino de Rodríguez ha asegurado que está cumpliendo con los compromisos adquiridos con Estados Unidos, incluyendo la revisión de expedientes y la apertura de canales humanitarios. No obstante, familiares y defensores de derechos humanos afirman que el proceso avanza con lentitud y sin transparencia.
“Las liberaciones han sido simbólicas, no estructurales”, señala una organización que monitorea detenciones políticas en el país. “La mayoría de los casos no ha sido revisada y no existe información oficial sobre los criterios utilizados para excarcelar a unos y mantener a otros”.
201 detenidos con paradero desconocido
Uno de los puntos más alarmantes del momento es la cifra de al menos 201 personas detenidas cuyo paradero es desconocido, según reportes de familiares y ONG. Muchos fueron arrestados en operativos previos a la caída de Maduro o en los días posteriores, cuando se produjeron detenciones masivas en zonas consideradas “sensibles” por el antiguo aparato de seguridad.
Las familias denuncian que no han recibido información sobre su ubicación, estado de salud o condiciones de reclusión. Algunos llevan más de dos semanas sin contacto alguno.
“Mi hermano fue detenido el 4 de enero. No sabemos si está vivo”, relata la hermana de uno de los desaparecidos. “Nos dicen que esperemos, que están revisando listas, pero nadie nos da respuestas”.
Estados Unidos presiona por avances concretos
La administración estadounidense ha reiterado que la liberación de presos políticos es un punto “no negociable” dentro del nuevo esquema de cooperación. Sin embargo, también ha reconocido que el proceso requiere tiempo y coordinación con las nuevas autoridades venezolanas. Mientras tanto, sectores de la sociedad civil temen que la situación de los detenidos se convierta en una moneda de cambio dentro de las negociaciones bilaterales.
Un país en transición con heridas abiertas
Aunque el Gobierno de Rodríguez ha intentado proyectar una imagen de estabilidad y apertura, la situación de los presos políticos se ha convertido en uno de los principales indicadores del rumbo real de la transición. Organizaciones de derechos humanos insisten en que la liberación total, la identificación de los desaparecidos y la restitución de garantías judiciales son pasos indispensables para recuperar la confianza interna y externa.
Por ahora, cientos de familias siguen esperando noticias, mientras la incertidumbre marca el ritmo de un país que intenta reorganizarse tras uno de los episodios más abruptos de su historia reciente.lc