Según medios internacionales, esta estimación refleja la magnitud de la “explosión computacional” que está impulsando una transformación profunda de la infraestructura tecnológica global. Gary Shapiro, presidente de la Consumer Technology Association (CTA), destacó que en esta edición la IA dejó de ser una promesa para convertirse en el eje central de todos los sectores productivos.
Con más de 4.500 expositores, el CES 2026 se aleja de los conceptos teóricos para mostrar aplicaciones concretas. AMD presentó su nueva plataforma Helios y la serie Instinct MI400, diseñadas para responder a la creciente demanda de procesamiento de aliados como OpenAI, Blue Origin y AstraZeneca. El mensaje fue contundente: “quien controle el chip, controlará el ritmo del progreso”.
La respuesta de la competencia no tardó. Nvidia reveló Vera Rubin, una plataforma de superordenadores creada para ejecutar modelos avanzados de IA con niveles inéditos de eficiencia energética y velocidad. Su CEO, Jensen Huang, aseguró que estos sistemas ya están en producción y comenzarán a desplegarse este mismo año, marcando el inicio de una nueva etapa de automatización industrial y personal.
Más allá del hardware, el CES 2026 exhibe innovaciones que parecen sacadas de la ciencia ficción. Los más de 150.000 asistentes pueden interactuar con robots humanoides, vehículos autónomos y soluciones de movilidad eléctrica capaces de cargar en minutos. Entre los desarrollos más llamativos destacan motocicletas que recuperan su batería en menos de 10 minutos para recorrer hasta 500 kilómetros, así como gafas inteligentes para personas invidentes que utilizan tecnología de navegación similar a la de los autos autónomos.lc