El proyecto fue desarrollado por especialistas del Instituto Babraham de Cambridge (Reino Unido) y de la Universidad de Stanford (Estados Unidos). Según detalla un artículo publicado en la revista Cell, el modelo permite observar con precisión el proceso de implantación y la primera interacción entre el embrión y el organismo materno, un momento crítico que en condiciones naturales ocurre de forma oculta dentro del útero.
Un proceso difícil de estudiar
La implantación es una de las fases más enigmáticas de la reproducción humana. Tras la fecundación, el embrión atraviesa un periodo especialmente vulnerable en el que pueden producirse fallos que impiden el embarazo, un fenómeno frecuente incluso en tratamientos de fecundación in vitro. La imposibilidad de observar directamente lo que ocurre dentro del útero ha limitado durante décadas la investigación en este campo.
Cómo se creó el endometrio artificial
Para construir el modelo, los científicos replicaron en tres dimensiones las propiedades del revestimiento uterino. A partir de biopsias donadas por mujeres sanas, aislaron dos tipos de células esenciales del endometrio: epiteliales y estromales. Con ellas, y utilizando un gel especializado, generaron una estructura capaz de formar una capa celular gruesa y funcional. Luego añadieron las células epiteliales, que se extendieron sobre la superficie y completaron la arquitectura del tejido.
El resultado fue un endometrio artificial que respondía a estímulos hormonales igual que el tejido natural, lo que indicaba que podía sostener la implantación de un embrión.
Primeros indicios de comunicación materno-embrionaria
Una vez implantados los embriones, los investigadores observaron que comenzaban a alcanzar hitos tempranos del desarrollo, incluyendo la aparición de células precursoras de la placenta. El análisis individual de los puntos de implantación reveló señales de la primera “comunicación celular” entre el embrión y el endometrio, el mecanismo que más adelante permitirá el intercambio de oxígeno y nutrientes durante el embarazo.
Este modelo, señalan los autores, abre la puerta a estudiar con un nivel de detalle sin precedentes los primeros días de la vida humana y a comprender mejor por qué algunos embarazos no prosperan.lc