El estudio, publicado en Cerebral Cortex, demuestra que el precúneo no es una estructura única, sino un conjunto formado por dos zonas independientes:
- La región superior, encargada de situar el cuerpo en el espacio.
- La región inferior, que enlaza esa percepción con la memoria personal y la construcción del “yo”.
Los investigadores señalan que esta configuración alcanza su forma definitiva antes de los tres años, lo que sugiere que parte de nuestra capacidad de conciencia e imaginación está determinada por factores genéticos y prenatales.
Una pieza clave para entender el alzhéimer
Un segundo estudio, publicado en Journal of Anatomy, aporta un hallazgo crucial: en pacientes con alzhéimer, el precúneo no solo se reduce, sino que es invadido por tejidos cercanos, un proceso distinto al deterioro natural asociado al envejecimiento. Esta diferencia estructural podría explicar por qué la especie humana es especialmente vulnerable a enfermedades neurodegenerativas, según destacó la agencia EFE al difundir los resultados.
Los autores consideran que comprender esta fragilidad evolutiva abre nuevas vías para estudiar el origen del alzhéimer y desarrollar estrategias de diagnóstico temprano.lc