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La importancia del cuello de la camisa al usar corbata

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Rosa Arredondo | Viernes 24 de julio de 2026
La elegancia en la vestimenta va más allá de trajes y corbatas; el tipo de cuello de la camisa es crucial. Se recomienda optar por cuellos estructurados y abrochar el botón superior para una apariencia formal. Los detalles marcan la diferencia en la percepción de profesionalismo y credibilidad.

Santo Domingo.- Cuando se habla de vestir con elegancia, muchas personas concentran su atención en la corbata, el traje o el color de las prendas. Sin embargo, uno de los detalles que más influye en una imagen profesional y bien cuidada es el tipo de cuello de la camisa.

La regla de oro, tanto para hombres como para mujeres en las que se ha vuelto tendencia incorpora la corbata como parte de su vestimenta, es elegir una camisa con cuello estructurado, es decir, con las puntas libres y sin botones que las sujeten. Los cuellos clásico e italiano son los más recomendados, ya que permiten que la corbata se acomode correctamente y mantenga una apariencia elegante y equilibrada.

Otro aspecto fundamental es llevar el botón superior de la camisa completamente abrochado. La corbata debe cubrir ese botón en su totalidad, logrando una transición armoniosa entre la camisa y el nudo. Dejar el cuello abierto mientras se lleva corbata rompe la estética del conjunto y resta formalidad a la imagen.

Las camisas con cuello de botones (button-down) también pueden combinarse con corbata; sin embargo, pertenecen a un código de vestimenta menos formal. Su uso es apropiado en ambientes de trabajo con estilo business casual o en actividades donde el protocolo es más flexible. En cambio, para reuniones ejecutivas, actos protocolares o eventos de etiqueta, la mejor elección continúa siendo una camisa con cuello sin botones.

En imagen personal, los detalles comunican tanto como las prendas. Un traje de excelente confección o una corbata de alta calidad pueden perder parte de su impacto cuando no se respetan las proporciones o las reglas básicas de combinación. La elegancia no depende exclusivamente del costo de la vestimenta, sino del conocimiento para utilizar cada elemento de manera adecuada.

La primera impresión se construye en pocos segundos y la comunicación no verbal desempeña un papel determinante en la percepción de profesionalismo, credibilidad y liderazgo. Por ello, conocer aspectos aparentemente simples, como el tipo de cuello adecuado para llevar corbata, contribuye a proyectar una imagen coherente, segura y acorde con cada ocasión.

En definitiva, vestir bien va más allá de seguir tendencias. Significa comprender el lenguaje de la indumentaria y utilizarlo estratégicamente para reforzar el mensaje que deseamos transmitir. Porque, en imagen personal, los pequeños detalles suelen marcar las grandes diferencias.

Especial para Diario Hispaniola
Rosa Arredondo
Asesora de imagen personal y profesional

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