Santo Domingo.- Ferran Torres salió al campo el 19 de julio en Nueva Jersey y triunfó. El jugador de la Selección Española en el Mundial de Estados Unidos, de 26 años, ha anotado el gol clave tras un trepidante partido frente a Argentina en la histórica final del Mundial 2026.
El lado personal de Ferran Torres
El delantero valenciano cuenta en Estados Unidos con tres grandes apoyos: sus padres y su hermana Arantxa, seis años mayor que Ferrán y un pilar fundamental en su vida. Fernando Torres, al que llaman cariñosamente Cucala, y María García, padres del futbolista, criaron a sus dos hijos en Foios, localidad valenciana de menos de 8.000 habitantes y situada en la comarca de la Huerta Norte, a tan solo nueve kilómetros de Valencia. Cuando no había cumplido aún los 6 años y pasaba las tardes jugando en la calle con sus amigos y sus perros, un profesor de su colegio le comentó a su padre que el pequeño Ferran tenía potencial con la pelota y les comentó que deberían apuntarle a alguna escuela de fútbol para ver si podía desarrollar ahí su destreza con el balón.
Con seis años empezó a jugar en la cantera del Valencia C. F. e hizo su debut como juvenil a los 16 años en un partido de Segunda División B contra el Mallorca. Antes de ese momento, cuando tenía 12 años, sus padres se separaron y eso supuso un shock para él, que apostó por irse a vivir a la residencia del club. Esos primeros meses lejos de su hogar familiar no fueron fáciles para él y como reconoció en el programa The Wild Project, cada domingo se venía abajo al tener que volver a la residencia.
“Cada domingo me despedía llorando porque sabía que no iba a volver a verlos hasta el viernes siguiente”, contó en ese espacio. Pese a su separación, sus padres siempre siguieron apoyándole en su sueño deportivo. Su madre le regaló sus primeras botas y su padre le llevaba cada día a los entrenamientos pese a que no era un gran aficionado al fútbol entonces. Poco a poco fue mejorando su juego y pasó tres años en el primer equipo valenciano hasta fichar en 2020 por el Manchester City, equipo en el que estuvo dos temporadas para en 2022 comenzar a jugar en el F.C. Barcelona, su actual equipo y en el que cerró la última temporada habiendo marcado 21 goles.
Su peor momento
No todo han sido buenos momentos en la carrera del valenciano, que ha sido de los primeros futbolistas en hablar de la salud mental en el mundo del deporte de alto nivel. Tras el Mundial de Catar 2022, atravesó un momento difícil en el que sentía que no tenía confianza en él mismo y tuvo que pedir ayuda psicológica. Gracias a eso recuperó las ganas de jugar y volvió a creer en sus capacidades para rendir al máximo haciendo caso omiso a las críticas más destructivas.
Con el número 7 en su espalda, un número especial puesto que es el que llevaron David Villa (el máximo goleador con La Roja) y Álvaro Morata, Ferran Torres es conocido en la Selección como el Tiburón porque el siempre habla de ‘mentalidad de tiburón’, con la que siempre dispuesto para ayudar al equipo, ya sea como titular o saliendo en la segunda parte de un partido. Curiosamente, después del encuentro de hace unos días en el Mundial de EEUU contra Portugal, sus compañeros de equipo, entre los que se encuentran Lamine Yamal o Pedri, ahora le llaman el ‘sheriff’, ya que ese día se hizo viral la imagen de una chica en la grada con una pancarta en la que se podía leer “Ferran for sheriff”.
Su hermana, su mano derecha
Si alguien vital para Ferran Torres es su hermana mayor Arantxa Torres. “Mi hermana alguna vez me ha dicho: “Ferran no te pases”. Mi hermana es mano dura. Si por mi hermana fuese… Le gusta ponerme en regla, en vereda. Es mayor que yo. Somos uña y carne, estamos muy unidos. Es de las primeras personas que se entera de todo”, ha contado el futbolista que además ha dicho que ella es la que se encarga de sus gestiones personales.. "Le consulto todo, ella trabaja para mí, hace como un poco de todo. Me facilita la vida al encargarse de todos los temas en los que yo no puedo perder tiempo. De la casa, facturas… Es mi mano derecha y estoy encantadísimo”, ha dicho.
“Ha pasado momentos muy difíciles y muy complejos, los ha afrontado, y ahora tiene su carrera, tiene su máster, tiene su trabajo, y eso es su mérito. Siempre me ha sobreprotegido”, reconocía Ferran en la revista Panenka. Los dos se tatuaron hace un tiempo un ancla, un símbolo que representa el apoyo mutuo y la promesa de permanecer siempre unidos.