Crónicas

Rita Soriano: Un legado de integridad, servicio y empoderamiento para futuras generaciones

Rita Soriano, propietaria de Ritas Joyas. (Foto: Cortesía).
Margarita Mendoza | Viernes 17 de julio de 2026
Rita Soriano es una mujer de fe, madre y empresaria que ha superado numerosos desafíos. Su pasión la llevó a crear su empresa .Rita’s Joyas.

A través del servicio y la educación de sus hijos, busca dejar un legado de integridad y compromiso con el bienestar comunitario.

Rita Soriano se reconoce como una mujer de fe, madre, abuela, empresaria y servidora. Aunque su nombre está ligado al mundo de las joyas, ella prefiere definirse por algo más profundo: la pasión por crear oportunidades, ayudar a los demás y dejar una huella positiva en su comunidad. Su vida ha estado marcada por el trabajo constante, la perseverancia y un compromiso inquebrantable con su familia. Los desafíos que ha enfrentado le enseñaron el valor de la resiliencia y la importancia de mantenerse de pie aun cuando la vida parece desmoronarse.

Su historia comienza en un entorno humilde y lleno de amor. Hija de padres adolescentes, fue criada por sus abuelas paternas, Rita y Petra, dos mujeres que moldearon su carácter y sembraron en ella valores que la acompañarían toda la vida. Creció rodeada de enseñanzas que fortalecieron su deseo de superación y alimentaron un sueño que la acompañó desde niña: convertirse en una mujer independiente, construir algo propio y demostrar que con fe, trabajo y perseverancia los sueños pueden alcanzarse.

Ese sueño tomó forma años más tarde, en un momento decisivo. Durante mucho tiempo creyó que su papel era ser una excelente esposa y dedicarse por completo al hogar, imaginando una vida como la de los cuentos de hadas. Pero la realidad la llevó a un punto crítico: tenía una casa, un carro en el parqueo… y ningún ingreso. No había dinero para gasolina ni para comprar comida. Fue entonces cuando comprendió que debía actuar por sí misma.

Buscó orientación en Zayda, la madre de una amiga que con el tiempo se convirtió en una consejera invaluable. De ella recibió un consejo que transformó su destino: “Date seis meses antes de salir a buscar trabajo; emprende algo que te guste”. Rita comenzó vendiendo distintas cosas, explorando posibilidades, y poco a poco —guiada por esos consejos y, como ella afirma, por la gracia de Dios— descubrió el mundo de la joyería. Lo que inició como una necesidad se convirtió en una pasión y luego en una empresa que ha acompañado su vida por más de tres décadas: Rita’s Joyas.

Pero el camino no estuvo libre de sombras. El año 2005 marcó uno de los episodios más dolorosos de su vida empresarial: su joyería fue víctima de un atraco. Más allá de las pérdidas materiales, lo que quebró su alma fue la muerte de una persona inocente, un ser humano extraordinario que no hacía daño a nadie. Esa herida, confiesa, el tiempo no ha logrado borrar. Hubo momentos en que pensó que no podría recuperarse, pero nuevamente la fe y la fortaleza interior la impulsaron a seguir adelante. Aquella experiencia le enseñó el valor de la vida, la resiliencia y la importancia de no rendirse aun cuando todo parece perdido.

A lo largo de su trayectoria, hubo ocasiones en que sintió miedo y pensó en abandonar. Las dificultades económicas, las pérdidas y las decepciones la llevaron a cuestionarse si debía continuar. Sin embargo, cada vez que estuvo a punto de rendirse, aparecieron personas que Dios puso en su camino para recordarle que los obstáculos no son el final de la historia. Hoy, mirando hacia atrás, afirma que no se arrepiente de haber perseverado: cada desafío la fortaleció y la convirtió en la mujer y empresaria que es hoy.

La educación de sus hijos ha sido uno de los compromisos más grandes de su vida. Durante más de veinte años conservó el mismo vehículo, priorizando sus estudios por encima de cualquier comodidad personal. Su hija estudió en Rochester; su hijo inició en INTEC y luego redefinió su camino. Rita los acompañó en cada decisión, convencida de que su papel como madre era brindarles herramientas y oportunidades, no imponerles un destino. Los sacrificios económicos y personales nunca los vio como una carga, sino como una inversión invaluable.

El servicio también ha sido una columna fundamental en su vida. A través de Rotary descubrió que el liderazgo auténtico no consiste en dirigir, sino en servir. Ser presidenta de su club le permitió crecer, desarrollar proyectos que impactaron vidas y comprender que cuando las voluntades se unen, los cambios pueden trascender generaciones. Entre los reconocimientos que ha recibido, los que más valora son aquellos que reflejan el impacto que ha tenido en la vida de otros: ser Paul Harris Nivel 3, Benefactora y miembro de la Sociedad Polio Plus son distinciones que representan su compromiso con el servicio y su vocación de ayudar.

A las mujeres que desean emprender y sienten miedo, Rita les comparte una convicción nacida de su propia experiencia: no hay que esperar a que el miedo desaparezca para comenzar. El miedo es natural, pero no debe paralizar. Los sueños se construyen paso a paso, con disciplina, preparación y confianza en Dios. Muchas veces la fortaleza aparece justo cuando la vida nos obliga a usarla.

Hoy, después de décadas de trabajo, sacrificios y aprendizajes, Rita Soriano desea dejar un legado claro: que la recuerden como una mujer íntegra, honesta y comprometida con el bienestar de los demás. Quiere ser recordada no solo por las joyas que creó, sino por las oportunidades que ayudó a generar y por el bien que procuró hacer. Para ella, el éxito tiene más valor cuando se comparte, y todos tenemos la responsabilidad de contribuir a una sociedad mejor.


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