En el marco del Día de las Madres, Diario Hispaniola conversa con una de las mujeres más influyentes del sector público y empresarial dominicano.
Santo Domingo.- En el mundo empresarial dominicano hay nombres que inspiran respeto, admiración y liderazgo. Biviana Riveiro Disla es, sin duda, uno de ellos. Al frente del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), lidera con visión, disciplina y pasión una institución clave para el desarrollo económico del país. Pero detrás de la ejecutiva incansable, de la mujer que representa a la República Dominicana en escenarios internacionales y toma decisiones de alto impacto, existe una faceta aún más poderosa: la de madre.
Viajera constante, ejecutiva a tiempo completo y mamá sin pausas, Biviana demuestra que el verdadero liderazgo no se mide solo por resultados profesionales, sino también por la capacidad de amar, sostener y formar una familia aun en medio de las agendas más exigentes. En ocasión del Día de las Madres, conversamos con ella sobre el rol que considera más importante de su vida: ser mamá.
Sobre Biviana
Cuéntanos sobre tu posición en ProDominicana, tus estudios y las personas que son el motor de tu vida.
Soy la Directora Ejecutiva de ProDominicana, una institución cuya misión es posicionar a la República Dominicana como un destino atractivo para la inversión extranjera y promover las exportaciones dominicanas hacia el mundo. Es una responsabilidad enorme y, al mismo tiempo, un privilegio que asumo con profundo compromiso y amor por mi país.
Pero más allá de cualquier cargo, soy esposa y madre. Mi esposo, Rosendo, es mi compañero de vida y mi mayor apoyo; esa persona que me sostiene incluso en los días más retadores. Y mis hijos son, sencillamente, mi razón de ser: Diego, el mayor; Rosendo Manuel, nuestro querido Rosendito; y Aurora, la más pequeña, quien llena cada espacio de alegría, ocurrencias y luz.
Cada madrugada de trabajo, cada viaje, cada reunión importante y cada meta alcanzada tiene el rostro de ellos detrás. Son el motor silencioso de todo lo que hago.
“Mi familia es mi columna vertebral. Sin ellos, nada de lo que logro tendría verdadero sentido.”
El regalo de la maternidad
Diario Hispaniola: ¿Qué ha significado para ti ser madre?
Biviana Riveiro: Ser madre ha sido la experiencia más transformadora y trascendental de mi vida. Ningún posgrado, ningún libro de liderazgo y ningún cargo me preparó para comprender la profundidad del amor incondicional que nace cuando tienes un hijo. Es un amor que no descansa, que no entiende de horarios y que se multiplica incluso en los días más difíciles.
La maternidad me convirtió también en una mejor profesional. Me enseñó paciencia, resiliencia y la capacidad de priorizar lo verdaderamente importante. Me enseñó a mantenerme firme aun cuando las circunstancias son complejas, porque sé que hay unos ojos pequeños observándome y aprendiendo de la manera en que enfrento la vida.
Entendí que el ejemplo es una de las herencias más valiosas que podemos dejarles a nuestros hijos.
También aprendí a valorar el tiempo desde otra perspectiva. Hoy tengo claro que el recurso más importante no es el dinero ni el poder, sino el tiempo de calidad junto a quienes amamos. Cada conversación, cada abrazo y cada instante con mis hijos es un regalo que intento atesorar plenamente.
El arte del equilibrio
D.H. ¿Cómo logras equilibrar tu rol de ejecutiva, esposa y madre en medio de tantas responsabilidades?
B.R. Con amor, disciplina y mucha honestidad conmigo misma. He entendido que no existe la mujer perfecta que puede hacerlo todo sin cansarse y con una sonrisa impecable permanentemente. Hay días largos, semanas intensas y momentos en los que el reloj parece no dar tregua.
Viajo constantemente y mi agenda suele estar llena de reuniones, llamadas y compromisos. Sin embargo, siempre encuentro una última reserva de energía, y esa energía tiene nombre: mi familia.
Cuando llego a casa después de un día agotador o regreso de un viaje largo, hago un esfuerzo consciente por dejar la oficina fuera de la puerta. Porque mis hijos no necesitan a la directora ejecutiva; necesitan a su mamá. Y ahí estoy: leyendo un cuento antes de dormir, viendo la película que eligieron o simplemente sentándome a cenar para escuchar cómo les fue en su día.
Esos momentos aparentemente simples son, en realidad, los más importantes. Son los que me recargan, me aterrizan y me recuerdan cuál es mi verdadera prioridad.
“Aunque tenga un día difícil, siempre busco esa última energía para regalarles una sonrisa y decirles buenos días. Ellos me la devuelven multiplicada por mil.”
Momentos que marcan
D.H.Sabemos que das mucha importancia a la calidad del cuidado de tus hijos cuando no estás. ¿Qué significó para ti perder a la nana de tus niños?
B.R. Fue una pérdida profundamente dolorosa. Cuando alguien entra a tu hogar y cuida a tus hijos con amor genuino, deja de ser simplemente una ayuda: se convierte en parte de la familia.
Para una madre que trabaja fuera del hogar, esa confianza es invaluable. Saber que tus hijos están seguros, queridos y bien cuidados mientras cumples con tus responsabilidades profesionales te da tranquilidad y te permite entregarte plenamente a ambos roles.
Perder esa figura fue perder una pieza fundamental de nuestro equilibrio familiar. No se trató únicamente de despedir a alguien que trabajaba con nosotros; fue despedir a una persona que conocía el corazón y la rutina de mis hijos, que estuvo presente en sus alegrías y en sus pequeños momentos cotidianos.
Esa experiencia me enseñó a valorar aún más a quienes acompañan y cuidan a nuestros hijos con entrega y cariño. Son personas que dejan huellas profundas en nuestras familias y merecen todo nuestro respeto y gratitud.
Para las súper madres
D.H. ¿Qué consejo darías a las madres ejecutivas que buscan equilibrio entre el hogar y el trabajo?
B.R. Lo primero es liberarse de la culpa. Ser una mujer profesional, comprometida con sus sueños y apasionada por su carrera no nos hace peores madres; al contrario, nos convierte en ejemplos de esfuerzo, disciplina y realización para nuestros hijos.
Lo segundo es comprender que la calidad de la presencia vale más que la cantidad de horas. Cuando estés con tus hijos, realmente está presente. Guarda el teléfono, cierra la computadora y escúchalos de verdad. A veces, unos minutos de atención genuina valen más que horas enteras de distracción.
También creo profundamente en la importancia de construir una red de apoyo sólida: la pareja, la familia y las personas de confianza que nos ayudan a cuidar lo más valioso que tenemos. Ninguna mujer debería sentir que tiene que hacerlo todo sola.
Y finalmente, aprendí que también debemos cuidarnos a nosotras mismas. No podemos dar desde el agotamiento permanente. Las pequeñas victorias cotidianas —una comida en familia, un cuento antes de dormir, una conversación sincera o una sonrisa aun en medio del cansancio— son las que construyen hogares felices.
“Mi familia es mi tierra firme. Cuando todo lo demás tiembla, ellos son el lugar donde siempre encuentro paz y propósito.”
H.A.A.