Según explicó el subsecretario de finanzas de guerra en funciones, Jules Hurst III, la mayor parte del gasto se ha destinado a la reposición de municiones críticas, el mantenimiento de operaciones navales y el reemplazo de equipos tras dos meses de hostilidades. El conflicto comenzó el pasado 28 de febrero y ha involucrado un despliegue significativo de recursos militares estadounidenses.
Acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, Hegseth defendió una solicitud de USD 1,5 billones para el presupuesto de defensa de 2027. Argumentó que el incremento es necesario para enfrentar a China, Rusia e Irán, priorizando inversiones en drones, buques de guerra y sistemas antimisiles.
La audiencia derivó rápidamente hacia el debate sobre la legitimidad del conflicto. Legisladores demócratas cuestionaron la estrategia de “presión máxima” y el desgaste de los arsenales estadounidenses. El representante Adam Smith advirtió sobre los riesgos de una política basada en coerción y uso intensivo de la fuerza.
Hegseth respondió criticando a los legisladores que cuestionan la operación militar, afirmando que sus declaraciones afectan el esfuerzo bélico en un momento en que tres portaaviones estadounidenses están desplegados en la región y las fuerzas enfrentan ataques de Hezbollah en el frente libanés.
Las críticas también surgieron desde el propio Partido Republicano. Algunos legisladores expresaron preocupación por la purga de altos mandos militares realizada por Hegseth, incluyendo la destitución del jefe del Ejército, el general Randy George. El senador Thom Tillis reconoció tener “segundas dudas” sobre su apoyo al secretario, mientras que el representante Austin Scott calificó la decisión como perjudicial para la institución.
El conflicto continúa impactando los mercados globales. El bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz ha mantenido el precio del petróleo por encima de los USD 100, lo que, según legisladores republicanos, podría tener consecuencias políticas de cara a las elecciones de mitad de periodo.
Hegseth aseguró que la guerra “no es eterna”, aunque advirtió que podrían registrarse más bajas estadounidenses debido al estancamiento diplomático. Ante preguntas sobre el bombardeo de una escuela y la muerte de civiles, sostuvo que el uso de la fuerza es, según la administración, necesario para impedir que Irán avance hacia un arma nuclear, justificando así el elevado costo humano y financiero del conflicto.lc