La decisión de prolongar el cese de hostilidades fue tomada a pocas horas de su vencimiento, pese a que previamente Trump había indicado que no contemplaba extenderlo y que incluso evaluaba retomar los bombardeos contra territorio iraní.
El gobierno de Irán, por su parte, ha manifestado que volverá a la mesa de diálogo únicamente cuando existan “condiciones necesarias y razonables”, al tiempo que reiteró su capacidad de defensa ante cualquier posible escalada militar.
A pesar del alto el fuego vigente, persisten factores de tensión en la región. Entre ellos destaca el bloqueo en el estratégico Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo, así como la presencia de un bloqueo naval por parte de Estados Unidos sobre buques y puertos iraníes. Este escenario mantiene en alerta a la comunidad internacional, ya que el desarrollo de estas negociaciones podría tener un impacto directo en la estabilidad geopolítica y en los mercados energéticos a nivel global.lc