Desarrollado por la empresa Honor, Shandian mostró una velocidad superior incluso tras sufrir una caída a pocos metros de la meta. Sin embargo, al competir bajo control remoto, el reglamento aplicó un coeficiente penalizador que lo relegó en la clasificación frente a los sistemas completamente autónomos.
El avance es aún más notable si se compara con la edición de 2025, cuando el robot ganador tardó 2 horas y 40 minutos en completar la misma distancia. En solo un año, la industria china optimizó la estabilidad, la gestión energética y la velocidad de estos humanoides, llevándolos a tiempos casi diez minutos por debajo del récord mundial humano de 57 minutos y 20 segundos.
La competencia reunió a un centenar de equipos de países como Francia, Alemania y Brasil, que recorrieron curvas, pendientes y tramos estrechos junto a 12.000 corredores humanos. Ingenieros presentes afirmaron que estos resultados ya se habían anticipado en pruebas previas, confirmando la acelerada evolución tecnológica del sector.
Para el gobierno chino, la carrera funciona como un banco de pruebas dentro de su estrategia nacional de robótica, orientada a evaluar el desempeño de estos sistemas en entornos reales y su potencial integración en tareas de inspección industrial y servicios urbanos.
En contraste, la categoría humana dejó tiempos muy por debajo de los robots. El ganador masculino, Zhao Haijie, cruzó la meta en 1 hora, 7 minutos y 47 segundos, una marca destacada para un atleta, pero insuficiente frente a los 48 minutos del corredor metálico.
El evento confirma que la robótica china avanza a un ritmo vertiginoso, abriendo un nuevo capítulo en la relación entre tecnología, rendimiento físico y competencias deportivas.lc