Para obtener el derecho de ser portadoras de la Cédula de Identidad Personal las mujeres dominicanas tuvieron que recorrer una larga senda. Vivían como «republicanas» desde el siglo XIX en la geografía nacional de un Estado que las condenaba a la pasividad/muerte civil y a la subordinación legal. Marginadas, desprotegidas –pero censadas–no podían continuar en un espacio intermedio de realidad. «Ser o no ser» era la heredad de la Europa occidental después de 1791. Humanamente, éramos una «población» con vientres para parir hijos para los ejércitos de la expansión de los imperios y la emancipación de las colonias de América de las metrópolis, pero, políticamente, no éramos «personas». Carecíamos de identidad a excepción de las declaraciones de nacimiento de niñas en los libros de registros parroquiales. Vislumbrar ese pasado de sujeción, de inexistencia, no es un palimpsesto o un sustrato cultural del ayer que el movimiento feminista de la igualdad, la ilustración y de vanguardia ha narrado desde las tensiones interminables entre la Historia oficial y la Contra-Historia.
Cuando el 14 de diciembre de 1940 se promulga la Ley Núm. 390, aprobada por el Senado de la República, que «concede plena capacidad de los derechos civiles a la mujer dominicana» y, le otorga facultad de proveerse y ser portadora –al igual que el hombre– de una Cédula de Identidad, esto significó una extensión/añadidura de este derecho patriarcal, luego de noventa y seis años de constitucionalismo (1844). Sin embargo, lo que no ´nos dice´ la sorda Historia oficial escrita desde el despotismo y el totalitarismo es que, «Las Sufragistas» de vanguardia, con el liderazgo de Abigail Mejía (1895-1941), decidieron luchar para que no se les continuara usurpando el lugar que les correspondía en la Nación que también construyeron las mujeres en 1844.
YLONKA NACIDIT-PERDOMO
11 de abril de 2026
Fotografías: Mujeres complementando con sus datos la «Tarjeta Maestra de Identidad» en la oficina de Control de Cédula Personal de Identidad. Secretaria de Estado del Tesoro y Crédito Público. © Conrado, 1941. AGN.
[1] La Nación (13-XII-1940):9
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