«No voy a desestimar el caso», aseveró el magistrado Alvin Hellerstein, de 92 años, sobre Maduro y Flores, quienes están acusados por la Justicia estadounidense de cargos relacionados con narcotráfico y corrupción.
Maduro mostró una ligera cojera, al igual que hace dos meses, y vestía el uniforme reglamentario de recluso: pantalones y una camiseta de manga de color caqui sobre otra de camiseta de color naranja. El juez también afirmó que no considera a Maduro «una amenaza para la seguridad nacional» de Estados Unidos, puesto que ya se encuentra detenido en el país.
Hellerstein anotó en varias ocasiones que este es un «caso único» y se mostró crítico con la postura de la Fiscalía, que sostiene que el Ejecutivo debe mantener la facultad de usar las sanciones como herramienta de política exterior.
Según los abogados de Maduro, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) revocó las licencias que permitirían usar activos del Estado venezolano para sufragar sus honorarios, lo que dejaría a los acusados en una situación de indefensión al no poder elegir libremente a sus representantes.
A pesar de estas declaraciones, Hellerstein fue tajante al rechazar la desestimación de la causa -como pide la Fiscalía- calificándola como una medida «demasiado seria». El juez prometió emitir una decisión oficial sobre si ordenará a la Administración de Donald Trump permitir el acceso a los fondos para la defensa, pero aclaró que el proceso judicial seguirá su curso independientemente del método de pago.lc