Durante la cumbre europea, los mandatarios solicitaron que estas medidas sean selectivas, temporales y adaptadas a cada situación, con el objetivo de reducir las facturas de electricidad que paga la industria comunitaria. Al cierre de la reunión, los precios alcanzaban los 107 euros por barril de Brent y los 61 euros por megavatio/hora (MWh).
La presidenta de la Comisión Europea explicó que los precios de la electricidad dependen de cuatro componentes principales, sobre los cuales actuarán con medidas inmediatas y estructurales:
Costes energéticos: representan aproximadamente el 56 % del precio en la UE. Von der Leyen anunció que se flexibilizarán las ayudas estatales y se colaborará con los Estados miembros para mitigar el impacto de los combustibles en la generación eléctrica.
Tarifas de red: equivalen al 18 % del precio medio. Se presentará una propuesta legislativa para mejorar la eficiencia de la infraestructura de red, permitiendo a los Estados reducir tarifas a industrias con alto consumo energético.
Impuestos y gravámenes: representan alrededor del 15 % del precio. La Comisión Europea propondrá reducir los tipos impositivos sobre la electricidad y garantizar que esta se grave menos que los combustibles fósiles.
Tarificación del carbono: el sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) ha reducido el consumo de gas y la dependencia de importaciones, además de fomentar inversiones en energías bajas en carbono. Von der Leyen anunció cuatro medidas de modernización, incluyendo ajustes en las asignaciones gratuitas, ampliación de la Reserva de Estabilidad del Mercado y revisiones a medio plazo del ETS, garantizando condiciones equitativas para industrias clave y el sector marítimo.
Según Von der Leyen, las medidas de alivio inmediato se aplicarán donde sea posible, mientras que las reformas estructurales se implementarán de manera progresiva para asegurar la sostenibilidad del mercado energético europeo y la reducción de la volatilidad de los precios.
Los líderes de la UE coinciden en que estas acciones son cruciales para proteger a la industria comunitaria, garantizar la seguridad energética y avanzar hacia una transición energética más independiente y sostenible.lc