Recientemente se realizó un ensayo experimental para liberar gradualmente un centenar de ranas doradas mediante la instalación de mesocosmos —recintos cerrados— en el Parque Nacional Altos de Campana, cerca de sus zonas naturales. Sin embargo, la tasa de supervivencia fue baja, alcanzando solo un 30 %.
«Nuestros objetivos principales eran determinar si las ranas podían sobrevivir en un área donde el hongo sigue presente en otras comunidades de anfibios, ya que erradicarlo completamente será muy difícil», explicó a EFE Roberto Ibáñez, investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
Durante el ensayo, las ranas adultas permanecieron unas doce semanas dentro de los recintos. Se instalaron dos mesocosmos con grupos de cinco a diez ranas bajo monitoreo constante, realizando hisopados de piel para verificar la infección por el hongo y la supervivencia de los ejemplares.
Los resultados muestran que la supervivencia fue baja debido a que el 70 % de las ranas falleció por el hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis, o Bd), responsable del exterminio de estas especies al causar una enfermedad cutánea que altera el equilibrio electrolítico de los anfibios hasta matarlos. El hongo habría llegado a Centroamérica a finales de la década de 1980 y se propaga a través de esporas en el agua, incluso adhiriéndose a animales y objetos humanos.
«Nos gustaría que la reintroducción se haga lo antes posible. No puedo dar un número de años exacto, pero nuestro objetivo es restablecer poblaciones de rana dorada en los sitios donde antes habitaban», concluyó Ibáñez.
Este ensayo representa el primer paso hacia la recuperación de la especie, un esfuerzo que combina conservación, ciencia y monitoreo ambiental para devolver a Panamá uno de sus símbolos naturales más emblemáticos.lc