Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron más de 37.000 imágenes de prendas femeninas desde el siglo XIX. A partir de estos datos, identificaron características clave como el largo de las faldas, el tipo de escote o la silueta de la cintura, utilizando archivos históricos como los de la Universidad de Rhode Island y colecciones de pasarela de distintas épocas.
Según explica Emma Zajdela, autora principal del estudio, los resultados coinciden con lo que la industria ha sostenido durante décadas: las tendencias resurgen tras periodos de desuso. El trabajo fue presentado en la Cumbre Mundial de la Sociedad Estadounidense de Física, celebrada en Denver.
El modelo matemático desarrollado se basa en una tensión constante entre dos impulsos: el deseo de destacar y la necesidad de encajar. De acuerdo con Daniel Abrams, coautor del estudio, esta dinámica provoca que los estilos evolucionen y eventualmente regresen con el tiempo.
Expertos del sector coinciden con estas conclusiones. Juan Ferrando Garrido, especialista en diseño de moda, señala que los creadores suelen inspirarse en épocas pasadas, especialmente en aquellas que marcaron su juventud. Un ejemplo claro es el regreso de la estética de los años 2000, conocida como Y2K, así como tendencias actuales como el “color block” impulsadas por firmas como Prada, Alaïa y Versace.
El estudio también destaca que factores sociales y económicos influyen en este reciclaje de tendencias, impulsando fenómenos como el auge de la moda de segunda mano y la búsqueda de opciones más sostenibles. Sin embargo, los investigadores advierten que desde la década de 1980 las tendencias se han fragmentado. Hoy conviven múltiples estilos al mismo tiempo, reflejando una mayor diversidad y una forma distinta de relacionarse con la moda.
En este nuevo escenario, el armario se convierte en una colección de identidades: prendas de distintas épocas y estilos coexisten y se utilizan según el contexto. Más que seguir una única tendencia, la moda actual permite adaptarse a diferentes momentos de la vida cotidiana. Así, mientras la industria continúa reinventándose, la ciencia confirma que, aunque cambien las formas, el ciclo de la moda sigue girando.lc