La ciudadanía de la libertad ¿cómo se construye, cómo la construyó Minerva Mirabal?
Minerva abrió las puertas y ventanas de la democracia moderna en el país. Socavó a un régimen totalitario, a la autoridad patriarcal sangrienta, primitiva, que violentada la existencia de todos.
Hizo, Minerva, lo que los políticos siglo XIX y de principios del siglo XX no previeron, no gestaron ni procuraron como fuerzas vivas de la Nación. Su influyente actitud ideológica (y prédica) sobre la «Libertad» no fue algo abstracto, porque alteró los estereotipos de que los movimientos populares, de insurrección y revolucionarios sólo lo impulsan dirigentes jerárquicos masculinos. Su lealtad triunfante, más allá del infinito tiempo, fue hacia los desposeídos, el campesino, los obreros, el proletariado, en fin, hacia un pueblo explotado donde la preeminencia del poder militar era avasallante.
Fesarrolló Minerva, desde la clandestinidad, la actividad política colectiva. Influyó en el conocimiento y re/valorización de qué es el honor de servir y qué es la virtud del patriotismo. Entendió que la «República» no podía continuar idealizada y, que la «Libertad» debía exigirse, no ser un imaginario abstracto (letra muerta) en la convivencia pacífica. Así es cómo Minerva comprendió qué es la soberanía del pueblo delegada desde la «ciudadanía de la libertad».
No hizo leyes Minerva, pero creó un principio legítimo no escrito en ninguna constitución de los Estados modernos de Occidente ni discutida por el antiguo derecho Romano. Este principio es el concepto jurídico natural —para comprender qué es una normativa «igualitaria»— que todo conglomerado social debe asumir para asombrar, más aún al mundo, con el legado a la democracia de Minerva Mirabal, al ser la "constructora de la ciudadanía de la libertad".
Centenario del nacimiento de Minerva Mirabal (1926-2026).lc