Cada 8 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una jornada que nació de las luchas obreras y feministas de principios del siglo XX, cuando miles de mujeres reclamaban mejores condiciones laborales, el derecho al voto y la igualdad de oportunidades. Oficializado por la ONU en 1975, este día se ha convertido en un símbolo global de resistencia y esperanza.
En la República Dominicana, la conmemoración adquiere un matiz profundamente emotivo gracias a la historia de las Hermanas Mirabal —Patria, Minerva y María Teresa— conocidas como Las Mariposas. Estas valientes mujeres se enfrentaron a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, denunciando sus abusos y organizando movimientos de resistencia. Su asesinato el 25 de noviembre de 1960 sacudió al país y al mundo, convirtiéndolas en mártires de la libertad y la dignidad.
El impacto de su sacrificio trascendió fronteras: en 1999, la ONU declaró el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en honor a las Mirabal. Así, la historia dominicana se enlaza con la lucha universal por los derechos de las mujeres, recordándonos que el 8 de marzo no es solo una fecha en el calendario, sino un llamado a la acción.
Hoy, las marchas y actividades del 8M en Santo Domingo y en todo el país evocan tanto las demandas globales de igualdad como el legado de las Mariposas, quienes nos enseñaron que la valentía y la justicia pueden florecer incluso en los tiempos más oscuros.