El último intercambio se produjo con el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, a quien Guterres expresó su condena por los recientes ataques contra ese país, al que calificó como “un socio fuerte y valioso” de Naciones Unidas. El secretario general consideró que los bombardeos constituyen una violación de la soberanía catarí y subrayó la necesidad urgente de detener la escalada y retomar el diálogo para preservar la estabilidad regional.
Durante el fin de semana, Guterres también conversó con el ministro de Exteriores de Omán, a quien agradeció su rol mediador, así como con representantes del Consejo de Cooperación del Golfo. Dujarric señaló que, pese a estos contactos, el secretario general no ha hablado con Trump ni mencionó conversaciones con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Ante preguntas sobre la ausencia de comunicación con Washington, el portavoz respondió que “la diplomacia funciona de manera más formal que la información periodística”.
Guterres considera especialmente preocupante la expansión de los ataques a países que no participaron en la ofensiva inicial, incluyendo naciones del Golfo, Jordania, Siria y Líbano. La tensión se intensificó tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán el sábado, que resultó en la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, y de gran parte de la cúpula militar iraní. En respuesta, Teherán lanzó ataques contra Tel Aviv, Jerusalén y bases estadounidenses en varios países de la región.lc