El acto estuvo presidido por grandes imágenes de Jameneí y de Hasán Nasrala, líder de Hizbulá también fallecido en un ataque israelí en 2024. Antes del encuentro, el nuevo dirigente del grupo, Naim Qassem, difundió un comunicado en el que lamentó la muerte del ayatolá y la describió como un “martirio”, enmarcándola dentro de una narrativa religiosa y de resistencia.
Qassem calificó el asesinato de Jameneí como una “mancha de vergüenza” y acusó a Israel y a Estados Unidos de ejercer una tiranía global. En su mensaje, destacó la figura del líder iraní como símbolo de resistencia y afirmó que su muerte representaba la culminación de una vida dedicada a la lucha ideológica y política dentro del marco de la República Islámica.
El dirigente aseguró que Hizbulá continuará su camino con “determinación y firmeza”, manteniendo la línea marcada por Jameneí y Nasrala. El grupo, históricamente respaldado por Irán en lo económico, militar y político, reafirmó así su compromiso con la agenda de resistencia que ha definido su papel en la región durante las últimas décadas.lc