La velada trascendió el carácter protocolar para convertirse en una poderosa manifestación de diplomacia cultural y fortalecimiento de los vínculos bilaterales.
Un discurso de unión, continuidad y visión compartida
El momento central de la noche estuvo marcado por la intervención de la diputada francesa Eleonore Caroit, quien ofreció un discurso de alto contenido político y humano, subrayando la solidez de las relaciones entre Francia y la República Dominicana. Caroit destacó que la cooperación bilateral atraviesa uno de sus momentos más dinámicos, tanto en el plano institucional como en el intercambio cultural y económico. “Nuestra misión es asegurar que este puente que hemos construido continúe fortaleciéndose, permitiendo que nuestras culturas y economías crezcan de la mano”, expresó ante un auditorio que respondió con cálidos aplausos.
La legisladora reafirmó la importancia de dar continuidad a esta alianza estratégica, cimentada en valores democráticos compartidos y en una visión común de desarrollo y apertura internacional.
David Puig: liderazgo, institucionalidad y hospitalidad dominicana
En su intervención, el embajador David Puig reafirmó el compromiso de la misión diplomática de París de ser una plataforma activa de promoción país y una casa abierta para los dominicanos en Francia.
Su liderazgo fue reconocido por los asistentes, quienes valoraron la capacidad de conjugar la solemnidad de la fecha patria con la calidez y cercanía que distinguen al pueblo dominicano. La recepción evidenció una diplomacia moderna, proactiva y orientada a resultados concretos.
Networking estratégico en el corazón de Europa
Más allá del homenaje conmemorativo, la celebración se consolidó como un espacio de alto nivel para el diálogo y la generación de oportunidades: • Alianzas estratégicas: Se abordaron iniciativas de inversión, cooperación técnica y proyectos culturales conjuntos.
Presencia de altas personalidades: Representantes del sector político, cultural y económico francés mostraron interés en el dinamismo dominicano y su creciente proyección en Europa.
Orgullo de la diáspora: La comunidad dominicana en el continente encontró un escenario de reconocimiento, conexión institucional y afirmación identitaria.
Una nación que trasciende fronteras
La conmemoración del 27 de febrero en París dejó un mensaje claro: la República Dominicana proyecta su identidad, cultura y liderazgo más allá de sus fronteras. Entre símbolos patrios, música autóctona y conversaciones estratégicas, la Embajada reafirmó que la relación franco-dominicana no es solo histórica, sino profundamente contemporánea y orientada al futuro. En el corazón de Europa, la diplomacia dominicana brilló con fuerza propia, demostrando que la patria también se celebra —y se fortalece— en el exterior.lc