Leavitt citó las recientes declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y del presidente Donald Trump, quienes reiteraron su aspiración de ver “democracias prósperas” en el hemisferio occidental. No obstante, la portavoz evitó detallar qué medidas podría tomar Washington, aunque insistió en que para Estados Unidos “lo ideal es que Cuba sea una democracia libre y próspera”.
La isla enfrenta uno de los momentos más críticos de las últimas seis décadas, agravado por la orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero, que establece aranceles adicionales a las importaciones procedentes de países que suministren petróleo o derivados a Cuba. La medida busca limitar el acceso de la isla a combustibles, en un contexto en el que tampoco cuenta con el apoyo energético de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro.
El endurecimiento de las restricciones ha generado una situación humanitaria cada vez más delicada, con analistas advirtiendo sobre un posible colapso del sistema. En medio de este escenario, el medio Axios informó que Marco Rubio estaría manteniendo conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, según tres fuentes oficiales anónimas, al margen de los canales diplomáticos habituales.lc