Punto de mira

Redes sociales bajo vigilancia: países avanzan hacia vetos para menores

Bloqueo de redes sociales a menores de edad. (Foto: Fuente externa).
Xiomara Martínez | Viernes 20 de febrero de 2026
España impulsa restricciones en redes sociales para menores de 16 años, exigiendo verificación de edad efectiva. Este movimiento global busca proteger a niños y adolescentes de riesgos como ansiedad, depresión y acoso digital. Otros países también están considerando medidas similares, destacando la necesidad de regular el acceso a plataformas digitales.

Santo Domingo.-El debate global sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental y el bienestar de los menores ha entrado en una fase decisiva. España se ha convertido en uno de los países que impulsa con más fuerza nuevas restricciones para proteger a niños y adolescentes, en un contexto donde gobiernos de todo el mundo evalúan medidas similares para frenar los riesgos asociados al uso temprano y sin supervisión de plataformas digitales.

El Gobierno español anunció que prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 16 años y exigirá a las plataformas la implementación de sistemas de verificación de edad “reales y efectivos”, no simples casillas de confirmación. El presidente Pedro Sánchez advirtió que los menores están expuestos a un entorno digital que “no fueron diseñados para navegar solos”, y que el Estado debe intervenir para evitar que sigan enfrentando contenidos dañinos, desinformación, discursos de odio y algoritmos que pueden afectar su salud mental.

España no está sola en este movimiento. Australia fue el primer país del mundo en aplicar un veto total a redes sociales para menores de 16 años, obligando a plataformas como TikTok, Instagram y YouTube a bloquear cuentas sospechosas de pertenecer a menores. Francia aprobó una ley que prohíbe el acceso a menores de 15 años, mientras que Dinamarca, Grecia, Portugal y el Reino Unido estudian o ya han presentado propuestas similares. En Asia, China aplica un “modo juvenil” obligatorio que limita el tiempo de uso y el tipo de contenido disponible para menores.

Las razones detrás de estas medidas son cada vez más claras: estudios y organismos internacionales alertan sobre el aumento de la ansiedad, la depresión, el acoso digital, la exposición a contenido sexual o violento y la adicción a pantallas entre niños y adolescentes. Los gobiernos argumentan que las plataformas no han sido capaces de autorregularse y que la protección de los menores debe prevalecer sobre los intereses comerciales de las grandes tecnológicas.

Mientras tanto, el debate continúa creciendo en Europa. Países como Portugal y Alemania ya discuten ajustes a sus leyes de edad digital, y la Unión Europea evalúa mecanismos adicionales dentro del marco del Digital Services Act para obligar a las plataformas a mitigar riesgos y reforzar la seguridad infantil. Todo apunta a que 2026 será un año clave en la redefinición del acceso de los menores al ecosistema digital, con España posicionándose como uno de los referentes en la regulación de este ámbito.lc

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