Durante su intervención, el Rey subrayó que “la mayor parte de nuestra biografía y sociedad es ya constitucional y democrática”, destacando que lo que se celebra hoy no es solo la longevidad del sistema, sino su legitimidad de origen, basada en la voluntad del pueblo español expresada en las urnas. También reivindicó el “espíritu de concordia” que marcó el proceso constituyente y que, según dijo, sigue siendo un pilar esencial para la convivencia democrática.
El cierre del acto, sin embargo, fue lo que captó la atención del público y de las cámaras. En un movimiento espontáneo, Felipe VI cedió el paso a la Reina, alterando el protocolo que establece que el monarca debe abandonar primero el recinto. El gesto, sencillo pero significativo, añadió una nota humana a una ceremonia institucional y reforzó la imagen de una pareja real cercana y coordinada.lc