El canciller alemán Friedrich Merz afirmó que el orden internacional basado en reglas “ha muerto”, mientras que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habló de “renovación” de los lazos transatlánticos, aunque bajo los términos de la Administración Trump. El presidente de la conferencia, Wolfgang Ischinger, resumió el ambiente señalando que muchos líderes dudan de si Occidente sigue compartiendo valores y reglas comunes.
Analistas como Olaf Boehnke, de Rasmussen Global, destacaron que la relación entre Europa y Estados Unidos se asemeja cada vez más a la que el continente mantiene con China: de socios a competidores, y de competidores a rivales sistémicos. En este contexto, Europa muestra un “despertar” impulsado por la presión de Washington, como expresó la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.
Ese despertar se traduce en una apuesta por mayor soberanía estratégica, reforzar las capacidades militares nacionales y profundizar la cooperación en seguridad entre Alemania, Francia y el Reino Unido. Aunque la alta representante de la UE, Kaja Kallas, rechazó la creación de un ejército europeo, sí insistió en la urgencia de fortalecer los ejércitos nacionales. También se discutió la posibilidad de una disuasión nuclear europea dentro del marco de la OTAN, tema abordado por Merz y Emmanuel Macron.
En contraste, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pidió evitar una nueva carrera armamentística nuclear y llamó a las potencias a actuar antes de que sea demasiado tarde. La conferencia dejó claro que Europa busca redefinir su papel en un mundo donde las certezas del pasado ya no aplican.lc