El anuncio coincidió con la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde participaron dirigentes de los países involucrados en la investigación y también Yulia Navalnaya, viuda del activista. Desde la capital bávara, la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, afirmó que los hallazgos “arrojan luz sobre la brutal trama del Kremlin para silenciar su voz”, y subrayó que el uso de este tipo de veneno evidencia “el miedo” del Estado ruso a la oposición política.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el envenenamiento como “un acto cobarde” y aseguró que los métodos descritos reflejan “el verdadero rostro de la Rusia actual”. La conferencia estuvo marcada por discusiones sobre cómo aumentar la presión internacional contra Moscú y reforzar el apoyo a Ucrania. Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, recibió con cautela las conclusiones, aunque reiteró su convicción de que el asesinato fue ordenado por Vladímir Putin.
El informe de los cinco países señala que Rusia había sostenido que Navalni murió por causas naturales, pero recuerda antecedentes de ataques con sustancias tóxicas contra él y otros críticos del Kremlin. “Navalni murió bajo custodia, lo que significa que Rusia tenía los medios, los motivos y la oportunidad de administrarle este veneno”, concluye la declaración conjunta.lc