La tensión dentro de la familia real se hizo más evidente cuando el príncipe de Gales, Guillermo, y su esposa Catalina emitieron un comunicado expresando su “profunda preocupación” por las nuevas revelaciones y reiterando su apoyo a las víctimas de Jeffrey Epstein. El clima de descontento también se reflejó en la calle: durante una visita a Lancashire, Carlos III fue abucheado por un grupo de personas que cuestionaron cuánto sabía sobre las actividades de su hermano.
Las filtraciones recientes incluyen fotografías comprometedoras de Andrés, así como correos electrónicos que muestran su coordinación con Epstein para encuentros con mujeres jóvenes y el envío de información sobre viajes oficiales cuando ejercía como enviado especial del Reino Unido para Comercio e Inversión. Estos documentos son ahora evaluados por la policía en una investigación por presunta “mala conducta en un cargo público” y posible violación de secretos oficiales.
El escándalo también ha alcanzado a Sarah Ferguson, exesposa de Andrés, cuya correspondencia con Epstein ha provocado que varias organizaciones infantiles retiren su apoyo y que su propia fundación haya cerrado. En medio de la creciente presión, el expríncipe abandonó recientemente el Royal Lodge, la residencia de 30 habitaciones que compartía con Ferguson, una mudanza que, según medios británicos, fue acelerada por orden directa del rey.lc