El movimiento diplomático incluye también una misión paralela en Moscú: el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, tienen previsto reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, para discutir propuestas de paz y explorar, entre otros temas, el uso de activos rusos congelados en Estados Unidos para la futura reconstrucción de territorios dañados. “Necesitamos paz”, declaró Witkoff en Davos. Putin confirmó el encuentro y señaló que ambas partes analizan fórmulas para un eventual acuerdo.
La reunión entre Trump y Zelensky se produce en un contexto especialmente crítico para Ucrania. Kiev enfrenta una emergencia energética tras nuevos ataques rusos contra infraestructura clave: según el propio Zelensky, unos 4.000 edificios de la capital carecen de calefacción y cerca del 60 % de la ciudad permanece sin electricidad. Con temperaturas por debajo de los 20 grados bajo cero, el país atraviesa uno de los inviernos más duros de los últimos años, lo que agrava la situación humanitaria y las dificultades operativas en el frente.
Trump sostuvo que tanto Putin como Zelensky estarían “cerca de un entendimiento” y afirmó que “están en un punto en el que pueden unirse y cerrar un acuerdo”, advirtiendo que, si no lo hacen, serían “estúpidos”, en referencia a ambas partes. Al mismo tiempo, el presidente estadounidense volvió a cuestionar el papel de la OTAN y los beneficios de la alianza para su país, preguntándose qué obtiene Estados Unidos “además de muerte, destrucción y enormes cantidades de efectivo” que, según dijo, van a “personas que no aprecian lo que hacemos”. También afirmó que Estados Unidos está “muy lejos” de Ucrania y que tiene “un gran y hermoso océano” que lo separa del conflicto.
Zelensky, por su parte, expresó preocupación por una posible pérdida de foco internacional sobre la invasión rusa, en medio de otras discusiones geopolíticas que han ganado atención en Davos. En el plano interno, el Gobierno ucraniano aprobó la asignación de 2.560 millones de grivnas (unos 60 millones de dólares) para la compra de generadores, con el fin de mitigar el impacto de los ataques a la red eléctrica. Desde la OTAN, el secretario general Mark Rutte instó a los jefes militares de la alianza a presionar a sus gobiernos para reforzar el suministro de sistemas de defensa aérea a Ucrania, pidiéndoles revisar sus reservas y aportar más interceptores “ahora”, al considerar que este es un momento decisivo para el apoyo militar al país.lc